¿El pasto del vecino es siempre más verde?
A veces las cosas no son tan simples… Este fin de semana fue complicado, Juan quería ir a jugar al golf con sus amigos, y yo quería pasar un fin de semana en familia. Finalmente fuimos al campo de unos amigos. El lugar divino, los chicos jugaron con los perros, y acariciamos una yegua mansisima que tenían. No me animé a que se subieran, terminar en el hospital o accidentados era lo último que faltaba para que Juan se ponga de total mal humor.
Estabamos en la galería del caseron sentadas mirando a nuestros maridos e hijos de Anita jugar al polo, bah, el padre con su hijo; enseñándole a jugar al polo. Era deslumbrante, se los veía tan cercanos, tan comunicados; el escenario ayudaba; inmensidad verde, pasto, caballos, cielo azul.
Volvíamos, los chicos dormían extenuados en el auto, y esta imagen de padre – hijo no se iba de mi mente, ¿será el campo y la actividad que logra que el padre se involucre y le enseñe? ¿será los distintos tipos de personalidad? ¿Por qué Juan siempre con el “estoy cansado, ocupate vos”? ¿Por qué no tiene tiempo para estar con sus hijos? ¿Por qué ese paradigma que su obligación es el trabajo y la mia los chicos? ¿no existe un punto medio?




